EL CONFESIONARIO DE MONSEÑOR: EL ATROPELLO Y SUS CONSECUENCIAS

viernes, 5 de noviembre de 2010

EL ATROPELLO Y SUS CONSECUENCIAS

Después del grandioso poema publicado en mi anterior entrada, ¡exito rotundo en su día!, tengo que recordar el atropello sin razón que por desgracia se dio y que fue orquestado por el odio de seres despreciables que no estaban dispuestos a perder su cortijo aunque ello supusiera el dejar lo que supuestamente quieren tanto en manos del porcino tragón y egocéntrico.Por ello no tengo mas remedio que recordar ahora el que fue muy a pesar mio su antítesis. Os lo dejo tal cual fue publicado en mi libro, con su introducción incluida:

Tras el éxito rotundo de mi libro de poemas  ANTOLOGIA DE UNAS ELECCIONES, no he podido evitar que  tras los acontecimientos vividos se haya despertado en mi de nuevo la inspiración. El poema que os presento es sin duda alguna la antítesis de mi obra magistral DEL ODIO AL AMOR DE TU MANO MONSEÑOR, espero que os guste. Se lo quiero dedicar a todos los que han hecho posible que el individuo que hoy  se daba golpes de pecho en la iglesia (y que luego se los tendría que dar en el gañote para bajar el jartón de comer que se ha metido) gobierne nuestra querida hermandad como le sale de los cojones.

DEL AMOR AL RENCOR DE TU MANO MAL PASTOR.

 Había amor en San Lorenzo,
el odio se disipaba.
Porque gano Armando
cuando nadie lo esperaba.
Fue entonces de repente
cuando algunos con su veneno
no dudaron ni un momento
en encender pronto el fuego.
El guiso estaba elegido
había que hacer puchero.
¡Grandes cocineros había!
y entre ellos se decían,
¡yo pongo la hierbabuena!,
¡de jamón pongo yo el hueso!
¡que traigan ya la carne
que ya está en marcha el puchero!
Entonces apareció una tarde por San Lorenzo
el que iba a presidir la mesa
y llamaban pastor bueno.
Pronto se pronunció
¡aquí sirvo yo el puchero!
un buen plato para cada uno
¡que coman bien los que perdieron!
esta es mi forma de unir,
La pringa “pa” los pringaos
para vosotros el puchero.
¡Y vamos a celebrarlo!
Pero no con mi dinero
¡yo soy aquí el que manda!
Ni por asomo voy yo a ponerlo
Por supuesto por todo lo alto
¡que vengan hermanos mayores
y del consejo altos cargos!
¡que ego tengo Dios mio!,
¡ni yo mismo me aguanto!
¡Como mando, como ordeno!
Pero….¿estoy uniendo?
o…¿quizá enveneno?
¡Da igual, no es mi hermandad
lo que importa es mi alter ego!
Así fue como mató de un plumazo el amor
y sembró bien la semilla del odio y del rencor.
Quizá porque no leyó
de mis poemas el mejor
el que todos nos sabemos:
DEL ODIO AL AMOR DE TU MANO MONSEÑOR.

MI BENDICIÓN

2 comentarios:

  1. El mulo chepon sabe repartir el puchero como nadie, veremos si no acaba con el hueso del jamon metido en el culo.

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