EL CONFESIONARIO DE MONSEÑOR: HOY DEBO FELICITAR A LA IGLESIA, PARECE QUE ME HAN OIDO.

lunes, 15 de noviembre de 2010

HOY DEBO FELICITAR A LA IGLESIA, PARECE QUE ME HAN OIDO.

En entradas anteriores he dado leña a la iglesia por su pasividad en numerosas ocasiones ante los escándalos de pederastia que surgían en su seno. Siempre trataban de mirar a otro lado e incluso justificar lo injustificable con argumentos irrisorios que aun dañaban mas los sentimientos de las personas afectadas. En esta ocasion tengo que felicitar al obispo de castellón  por su decencia y honradez a la hora de no dudar en denunciar al presunto pederasta que tiene en su diocesis.

MI BENDICION.
PD: en breve confesiones mas que interesantes que os van a gustar.

Aquí os dejo la noticia copiada tal cual del periodico de Aragón:

 

El clero español denuncia por primera vez a un cura pederasta

La víctima era monaguillo en Burriana y su familia no quería hablar.

05/05/2010
Un joven de 17 años, que los fines de semana ejercía de monaguillo en Burriana, un pueblo de Castellón, sufrió en el 2007 abusos sexuales a manos de un fraile de la orden de los carmelitas descalzos. Llegó a realizarle tocamientos. La historia hasta aquí no es nueva; se trata de uno más de los continuos episodios de pederastia sacerdotal que salpican a la Iglesia. Lo que cambia es el comportamiento de los superiores del presunto pederasta. En lugar de desplazar al abusador a algún lugar lejano, ocultar el caso y tratar de evitar que la víctima o los padres acudan a la justicia ordinaria, el padre provincial de la orden en Aragón-Valencia, Pascual Gil, hizo justo lo contrario: el pasado lunes llevó el caso ante la fiscalía. Es decir, la orden religiosa, por sí misma, decidió denunciar.
Nunca había pasado algo así en España. Y hasta donde llegan a saber quienes se han dedicado a seguir de cerca los casos de pederastia entre curas, tampoco fuera. "Que yo tenga constancia, es la primera vez que ocurre", explicó ayer Carlos Sánchez Matto, de la asociación Iglesia sin Abusos, que se dedica a la búsqueda de este tipo de delitos. Resulta demasiado pronto para saber si lo ocurrido en la Comunidad Valenciana marca el inicio de un cambio de tendencia en este espinoso asunto, pero es innegable que su denuncia va en la misma dirección que los nuevos vientos que soplan desde el Vaticano y la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Por un lado, un documento de la Santa Sede, azotada por la más grave crisis de los últimos tiempos por su presunto rol encubridor de las vejaciones, explica que los religiosos que conozcan casos de abusos deben acudir a la justicia civil. Por otro, a mediados del mes pasado, el presidente de la CEE, Antonio María Rouco Varela, pidió cárcel para los sacerdotes pederastas.
Por esas mismas fechas, el vicario general de los carmelitas descalzos, Emilio J. Martínez, se desplazó a Valencia desde Roma. Le habían hablado del caso de abusos en Burriana y quería averiguar si tenía fundamento. Según fuentes conocedoras del proceso, Martínez se entrevistó con el presunto pederasta, que ha sido trasladado a un convento lejos de Castellón bajo la prohibición de quedarse a solas con menores. Este lo negó todo en un primer momento, pero después, ya nervioso, se contradijo.
Los carmelitas descalzos se entrevistaron entonces con los padres de la víctima, que ahora es mayor de edad y vive en Perú, alejado del lugar en el que, según la documentación incluida en la denuncia, a la que ha tenido acceso este periodista, vivió una "auténtica pesadilla". Los progenitores, muy religiosos, dijeron que no querían acudir al fiscal, pero le pidieron a su hijo que escribiera una carta, de cuatro folios, contando en qué habían consistido los abusos.

EL TESTIMONIO En esta misiva se basa la primera denuncia por abusos interpuesta por una orden religiosa. El acoso fue de menos a más. "El padre solía decirme que estaba hecho un hombre", escribe el joven. Lo peor, continúa el texto, fue aquella vez en la que el fraile lo llevó a una habitación del monasterio. "En una esquina y en el suelo había un colchón --cuenta--. Me invitó a echarme. Él se tumbó detrás de mí". Se fue acercando al monaguillo: hubo "tocamientos" e invitaciones a "hacerlo", pero el joven dijo que quería salir de allí. El religioso, después, acabó "sollozando e implorando perdón de rodillas". Desde Perú, ayer, el joven declaró a la cadena Ser: "Lo voy a dejar todo en manos de la justicia. Lo que tenga que comentar, ya lo comentaré".


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